Era 1994, el mundo de la música aún se enlutaba por el suicidio de Kurt Cobain ocurrido en Abril. El cine recibía a cintas que en el futuro serían clásicos como: El Rey León, El Cuervo, La Máscara y Forest Gump, esta última coronándose como Mejor Película en los premios Oscar de aquel año. En tanto en la televisión, Los Simpsons y Senfield se coronaban como los reyes de las comedia televisivas, mientras que en la industria de los videojuegos Nintendo se preparaba a lanzar lo que sería uno de los juegos más populares, estoy hablando de Donkey Kong Country para la Super Nintendo.

Era este contexto en donde en Agosto de aquella mitad de los 90 aparecería el compositor y cantante Jeffrey Scott Buckley, conocido como Jeff Buckley, quien debutaría por medio de su primera placa discográfica titulada Grace, disco que vería la luz un 23 de agosto de 1994 y que marcaría un hito dentro de lo que fue el Rock Alternativo tanto para los 90s como para las décadas posteriores.

Las 10 canciones y 52 minutos que dan vida a Grace, son un paisaje que nos llevan por un viaje emocional en donde nos encontramos, amor, lamentos, introspección, dudas, calma y rabia, casi como un arcoiris emocional en relación a las temáticas con las que Buckley coquetea en este, su debut.

Precisamente, el tema que parte dándonos la bienvenida a este universo musical y poético, es “Mojo Pin”, el cual comienza con la frase “It’s a song about a dream”, una canción que saca la poesía al más puro estilo de Leonard Cohen o Nick Cave al momento de hablar del amor romántico, o en este caso más cercano al desamor sufrido, todo adornado con una melodía donde resaltan la distorsión y la rabia de esa guitarra, potenciando de ese modo aquella idea del sufrimiento por quien no nos ama, y el sentimiento de rabia por no ser correspondido.

Si bien “Grace”, la canción con la que continúa el disco, posee un sentimentalismo más intenso al hablar de amor romántico, su letra juega con el sentido de aquel romanticismo contándonos acerca de una pareja que termina, como también una pareja en donde tienen todo en contra para llevar a cabo dicho amor. En cuanto a la música, es aquí el primer corte en donde Buckley rompe el paradigma de aquel sonido alternativo de mediados de los 90s, dado que los riff potentes y rabiosos de “Mojo Pin”, pasan a ser arpegios calmos, intensos y reflexivos, alejándose del sonido de grunge, pero acercándose más a lo que sería Radiohead en temas como Nice Dream.

Dentros de las maravillas que guarda Buckley en este disco, se encuentran verdaderas poesías; “Lilac Wine” y “So Real”, las que si bien expresan adicciones, dolores y lamentos hacia sus propias decisiones, son realmente bellas al momento de escucharla con la dolorosa voz con las que Buckley las narra. En cuanto a la primera, ésta si bien es más expresiva al momento de hablar del alcoholismo, pero a la vez, convirtiendo aquello en una analogía hacia su propia forma de percibir el amor, viéndolos a ambos como una sola y dolorosa adicción. En tanto en “So Real”,  vuelve a comparar el amor por alguien con una adicción, y lo caótico, pero también lo real e intenso que aquello significa. Aquello Buckley lo aclara un tanto diciendo, “I love you, but I’m afraid to love you I love you, but I’m afraid to love you”.

Como bien decíamos, Grace no sólo es un disco, poético, emocional y lleno de rupturas musicales en donde Buckley puede transitar tanto el sonido más ruidoso de lo alternativo, como también el más indie y folk de aquella línea, es por lo mismo que en este debut, Buckley se da el gusto de homenajear a sus héroes como lo son: Leonard Cohen -por medio de Hallelujah– y Benjamin Britten -a través de Corpus Christi Carol-. Mientras que en el primero Buckley nos entrega un homenaje a Cohen, manteniendo la vibra tanto vocal y emocional de la versión original grabada por el cantautor canadiense, pero también dándonos una versión tan propia que en algunos aspectos inclusive supera a la obra original. En cambio para la segunda Buckley nos entrega su propia versión, la que si bien mantiene la mística y el sonido de ópera de la obra de Britten, pero claro, entregándonos una interpretación y sonido más apegado a su propia melancolía, lo cual es más que destacable, al momento de interpretar un tema como lo es Corpus Christi Carol.

Llegando a lo que sería el final de Grace, Buckley no se guarda nada y arremete con “Eternal Life”, canción en donde vuelve a presentarnos aquel sonido alternativo más furioso y distorsionado, pero esta vez, no hablando desde la furia o el desamor, sino que presentandonos una lírica llena de metáforas y analogías acerca de la muerte, los pecados, el bien y el mal y pues claro, la vida eterna, dándonos de este modo, una canción llena de nihilismo al más puro estilos de las que escribió Kurt Cobain o Elliott Smith durante aquellos años a principios de los 90. Por lo anterior, es que “Eternal Life” resulta ser un homenaje, una especie de resumen o compendio que reúne tanto la potencia del Rock Alternativo de aquellos años, pero con una letra cargada de introspección y búsqueda como las que presentaban tanto Smith como Cobain.

Algo similar a lo anterior ocurre finalmente con “Dream Brother”, canción con el que Grace cierra sus puertas. Un tema que nos habla de una despedida, un consejo de un padre a su hijo mientras este duerme o bien ya descansa en lecho de muerte, por lo mismo el sonido de la voz de Buckley se extiende como un sonido más cercano aquel Folk Alternativo con el que en aquellos años Elliott Smith comenzaba a conquistar los escenarios, pero también adornandolo con una atmósfera un tanto lúgubre y misteriosa similar a la de Lou Reed y al propio Cohen, pero también a lo que en años posteriores Billy Corgan haría para lo que sería tanto “Mellon Collie and the Infinite Sadness” en el 95 y el “Adore” en 1998.  

Es así que 25 años después de su lanzamiento en Agosto de 1994, las letras, el sonido y la voz que Jeff Buckley plasmó en Grace las seguimos revisando, buscando las pistas del propio sonido que marcó musicalmente a última década del Siglo XX, dado que Buckley fue un artista que supo bien recoger todo las bondades musicales de la época. Por otro lado, el legado en lo que se convirtió Grace, también fue una indagación a los sonidos que vendrían posteriormente y que en este debut, Jeff Buckley logró de igual forma condensar en una placa que se seguirá revisando con el correr de los años y las generaciones.