El sucesor de «Ensayo para la Angustia» ya está disponible. Cinco canciones capaces de abarcar la inmensidad del sentir en experiencias sonoras cargadas al dream pop, el post rock y el shoegaze.

Canciones que son fotografías, mapas del sentir. Planeado desde septiembre del año pasado y concretada su grabación en mayo del 2021, Chips y la Gran Ciudad presenta su nuevo epé, luego de cautivarnos con el último corto, “Ensayo Para La Angustia”.

Diego Márquez, en conjunto con sus eternos colaboradores Laura Zavala y Pablo «Blosqui» Orellana, introduce cinco tracks en los que plasma la ciudad, la muerte, la pintura taoísta, y las tormentas que a veces nos visitan. 

“Afuera la tormenta” llega como un trabajo con más elementos orgánicos y más alejados de la electrónica que en su anterior entrega. «En contraposición a “Ensayo Para La Angustia”, esta es una obra mucho más expresiva, más jugada, menos segura. Sé que mi voz nunca es muy expresiva, pero sí lo es la música y los arreglos», cuenta el músico respecto a esta fusión entre el dream pop, el art rock, incluso en shoegaze y el lofi.

Una turbulencia gigante y permanente; un sentir medio amenazante, como la tormenta. Una cumbre emocional por la que atravesó Diego tras la muerte de su madre, quien falleció luego de 25 años con cáncer; una vivencia que lo lleva a cambiar el tono más álgido de ciertas canciones para darle espacio a esos sentimientos que terminaron por cortar la obra en dos.

«Para la serenidad» abre el epé como un puente entre este corto y el anterior, inspirado en Sigur Ros gracias a los arreglos de trombón; todo para darle paso a «Santiago está maldito»el single principal que refleja la rabia de habitar una ciudad fascista e indolente, musicalizada en una base pop llena de sintetizadores, pensada para formato banda. «Los Molles» es el quiebre emocional, donde Márquez hace memoria de aquella costa donde hoy descansan las cenizas de su mamá.

«Lucy» no sólo anticipa el cierre del corto, también es un homenaje directo a su progenitora: reflexiones crudas y una descripción sobre sus últimas horas de vida en clave shoegaze y post rock. Todo finaliza con “Música para las plantas y para gente que las ama», una despedida hecha canción de amor. Decirle adiós a esa parte de nosotros que muere cuando otros lo hacen, ambientada en un imaginario de acordes bossa nova y una estructura más lofi.

Himnos sobre la vida y la muerte, la contraposición del caos y la calma. El estreno nos regala un clip hecho en pixelart para el track encargado de despedir «Afuera la tormenta». Diseño en pixeles, con Blosqui, Laura y Diego en la intimidad de una recámara. Otro guiño a la dualidad entre la pena y la ternura, que cierra las puertas de uno de los cortos más sentidos en lo que va del año.