La última gran voz del indie rock, la australiana Courtney Barnett  volvió a pisar tierras nacionales. Tras casi 3 años de ausencia, arrazó con su presentación en club Blondie.


Crédito: Claudia Jaime

La carrera de Courtney puede ser corta, pero ella no es ninguna novata. El 2012, sin experiencia profesional previa, funda su propio sello, Milk! Records, ¿para qué? Para lanzar su primer EP, I’ve Got a Friend Called Emily Ferris, obvio. Desde este punto, el ascenso de Barnett fue meteórico y nadie ha sabido pararla, y con 3 álbumes, 3 corta duración y 5 sesiones en vivo, vino a demostrarle al público chileno que aún tiene combustible de sobra.

Con una discografía tan basta, material había de sobra. Sin embargo, no le quitó la cuota de euforia a sus fans al escuchar temas de sus primeros trabajos, como Avant Gardener, un favorito de todos. Aunque esa última afirmación puede ser relativa, porque el público estalló con cada canción, con cada nota proveniente de la guitarra de la australiana y con cada palabra salida de su boca.

Con tantos pros a su favor y la cantidad de energía desplegada por la cantante, ¿queda margen para criticar? Sí y no. Courtney ha dejado claro en varias instancias que, para ella, el tocar en vivo es como un trance, es bastante introvertida frente al público y se notó. Quizás fue esa misma timidez la que jugó parte fundamental en una leve despedida hacia la audiencia


Crédito: Claudia Jaime

Podemos decir muchas cosas de la presentación, pero casi todas son buenas. Contó con un público sorpresivamente fiel, con quien tuvo una química que no se quebró en ningún momento. Fue aquella misma retroalimentación que no dejó que su chispa se apagara ni en el momento más melancólico del show, cuando tocó Let It Go, aunque esta vez, sin Kurt Vile

Al momento de cerrar, tras el encore y el tema anteriormente mencionado, Courtney tocó una de sus favoritas, Kim’s Caravan. Sí, la canción tiene un enfoque medioambiental, pero una cosa me quedó dando vueltas con ese nombre, y es que la influencia de Kim Gordon de Sonic Youth en Barnett es innegable, y así como lo hizo alguna vez la bajista, es ahora el turno de la australiana de ser la voz de su generación.


Crédito: Claudia Jaime