A estas altura hablar de Maite Alberdi es hablar de un cine documental tan particular, pero a la vez tan real y por sobre todo un cine que te deja con las emociones a flor de piel, ejemplo de aquello son sus trabajos anteriores, como lo son: La Once y Los Niños, cintas entrañables a estas altura dentro de la escena documental chilena, pero también completamente emocionantes que por medio del ojo de Alberdi han logrado encantarnos y demostrarnos realidades de las cuales mucho estamos alejados, y claro El Agente Topo –su más reciente trabajo-, no sería la excepción de aquello.

El foco central de este filme documental es Don Sergio Chami, quien por un aviso del diario se entera de un trabajo en donde necesitan a una persona de más de 80 años para realizar un trabajo de detective en un asilo durante tres meses. Todo bien para Don Sergio, un viudo, lúcido y por sobre todo alejado del estereotipo de “abuelitos” que tanto nos ha inculcado la sociedad actual. De esta manera nuestro Agente Topo deberá infiltrarse, enviar informes y comunicar cada detalle de la situación de una de las residentes del hogar de ancianos. Así mismo Alberdi y su equipo seguirán los pasos de este particular espía, sus aciertos, errores y como este se conectará con cada uno de los residentes, todo claro sin interferir en nada, tanto para nuestro agente secreto, como para el resto de los personajes

El Agente Topo, pese a ser un documental, es mucho más que eso, y todo gracias al pulso fílmico de Maite Alberdi. Es así que a ratos la cinta no se siente como un documental, no hay entrevistas, no hay nombres, ni menos una narración en voz off que nos cuenta lo que está sucediendo, debido a  que como esta filmado y contado esta historia, la película se siente verdaderamente una película de espías, pero con la excepción de que esto es real, y por lo mismo las emociones no se construyen ni generan en base a un guion, sino que todas ellas nacen de forma natural gracias al ojo aguado de Alberdi, pero por sobre todo al ritmo que Sergio instala dentro de la cinta.

Si bien la intención del documental y la infiltración de Don Sergio en esta residencia era registrar los posibles malos tratos que podría estar sufriendo los residentes, pero aquella hipótesis cambiaria con cada paso que nuestro infiltrado va dando en aquel mundo, el cual se siente hostil y violento, pero sin alejarse de la realidad de mucho de estos lugares. Aun así, aquella hostilidad no nace dentro del asilo, y a medida que don Sergio –casi a modo de confesionario- va conociendo a los demás adultos mayores que habitan el lugar descubre lo que siempre se ha sabido, que aquella violencia proviene de los mismos familiares de los residentes. 

Mediante lo anterior, el documental no necesita mostrarnos de manera explícita golpes, o violencia verbal hacia los ancianos para calar dentro de nuestras emociones, es tan fácil como escucharlos, verlos y comprender cada una de las palabras que estos particulares personajes nos dirigen a nosotros por medio de Don Sergio, quien sin duda es un verdadero personaje dentro de este mundo. Su forma de andar, de investigar, informar cada uno de sus pasos y como este reacciona ya sea emocionandose por las historias que va escuchando día a día, o como este reacciona al ser criticado por su forma de ser

Este documental no es un reportaje estilo Contacto, Aquí en vivo o Informe Especial mostrándonos el abandono de los adultos mayores en estas casa de reposo, sino más bien, esta hipótesis evoluciona y se vuelve algo mucho más grande, como lo es la crítica hacia nosotros mismos como hijos y nietos de abandonar a nuestros viejos en aquellos lugares, y no precisamente el hecho de enviarlos a residencias y asilos, sino de abandonarlos emocionalmente, de dejarlos ahí, de ir tarde mal y nunca, o incluso ni si quiera llamar y preguntar como están, o terminar yendo de forma obligada. Simplemente un hábito tan real que duele, que se siente en cada uno de los diálogos de la cinta y en cada una de las miradas de aquellos residentes, quienes logran emocionarnos tanto como nos emocionaron las amigas de La Once o los entrañables niños con síndrome de down de Los Niños.

De esta forma la obra documental de Alberdi toma pulso y se transforma en una obra emocional sobre la indolencia de las familias y por sobre todo los hijos en relación hacia los padres. Si bien, parte casi como una comedia al tomar de protagonista a este personaje que es Don Sergio y la intención de transformarlo en un espía serio, esto a la larga no valdrá de nada, pero de alguna forma logra de igual modo entregarnos uno que otro resultado, pero completamente distinto a lo que se planteaba en el principio, y así termina dando una vuelta de tuerca a una historia que tantas veces hemos visto en programas de reportajes.

El Agente Topo, sin duda es emoción pura. Un documental que emociona y entretiene como lo puede hacer la mejor película del género de espías y por lo mismo Don Sergio está a la par de los más grandes agentes secretos del cine moderno con, la elegancia del 007, la energía y el conflicto de Jason Bourne y la capacidad para salir de cualquier problema mejor que Tom Cruise en cualquiera de las entregas de Misión Imposible. Sin él, la cinta no sería nada, obvio que seguiría igual de emocionante, crítica y sensible, pero sin duda no sería lo mismo sin aquel personaje que es nuestro Agente Topo.