“Olvidarte es un arte”, el segundo sencillo de Ágata Prisma, fue estrenado en septiembre de este año y ahora la artista presenta el videoclip inspirado en un sueño rosa de mensajes que van y vienen, explorando el  arte de olvidar.

Ágata Prisma es el proyecto musical de la artista chilena Daniela Guzmán Bertini, quien debutó con el single “Esto no es una historia real». Ágata tuvo su debut en escenarios en vivo, presentándose como invitada en el show de Mariana Montenegro (Dënver), en el MFEST, festival conmemorativo de los 20 años del Centro Cultural Matucana 100. A propósito de esta inmaculada colaboración pop, ambas artistas presentaron en septiembre el single “Olvidarte es un arte”, el cual hoy presenta un vibrante videoclip.

Conversamos con Ágata Prisma sobre este proyecto audiovisual, sus colaboraciones con Mariana Montenegro y su próximo EP “Arrivederci”.

¿Cómo se dio la colaboración con Mariana para este single?

Con la Mari venimos trabajando hace 2 años ya en mi Ep. Teníamos la suerte de ser vecinas y nos conocimos porque participó en un Taller de Radioteatro que  yo estaba impartiendo en ese momento. Ahí comenzamos a compartir conocimientos en un sistema de trueque. Ella me hacía clases de piano y producción musical y yo las de Radioteatro y locución. En un momento le propuse que hiciera la producción de mi Ep y ella aceptó y ahí nos embarcamos en este viaje creativo! Todo fue en medio de revueltas y pandemias, trabajando mucho online, pero con mucha constancia, sincronía y amor. Sobre olvidarte es un arte, surgió  en esa dinámica y en la empatía de contarnos historias de amor y desamor. Mari siempre ponía sus voces en las maquetas y siempre quedan bien! Así que decidimos sacar este single juntas.

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Sobre el vídeo, sabemos que también participaste en la realización, ¿Nos puedes contar sobre aquello?

Para mi era súper importante que esta canción tuviera un video. Y tenía la idea de que fuera como una carta hablada y que de alguna manera dejara plasmada la sensación de sueño que es esa metáfora de ir olvidando y recordando las historias de amor que había estado viviendo en esos  tiempos en que cree la canción. Le comenté a Rodrigo la idea y propuse hacer proyecciones en mi cuerpo. La grabación fue súper casera, en un fondo no uniforme, y en videollamada con Rodrigo, que reside en España. Repetí varías tomas de la canción y saqué algunos juguetes. Una cintas y unos abanicos. Todo hacia alusión a los recuerdos y los viajes en donde fue despojándome de tantos sentimientos, y sobre todo reencontrándome conmigo misma. Luego de grabar monté el video y le preparé a Rodrigo unos clips para unirlos a esta idea de la proyección. Después de varias sesiones de montaje y animación, llegamos al fin al resultado final, que a mi me reconforta mucho.

Vemos cómo lo onírico se cuela en lo visual en este proyecto, ¿Cuáles fueron las principales motivaciones visuales y conceptuales para el vídeo?

La idea del manifiesto, de la carta, de los mensajes y las respuestas, eran las ideas que queríamos plasmar. Habían dos inspiraciones súper claras para mi, las “esquelas” esas hojas con diseño súper ochentero y noventero donde yo escribía poemas o dedicatorias cuando chica, y por supuesto cartas de amor y por otro lado una de mis bandas favoritas, Goldfrapp en su disco Head First, donde se visualiza mucho esta estética onírica y de ensoñación. Así fuimos contando esta historia carta que al final se rompe y deja de testimonio la vueltas que di para regresar a mi autenticidad, mis colores, mis sueños y mi vida. Lista y dispuesta para volver a amar, pero esta vez, empezando por mi  misma.

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¿Cómo crees tú que se liga Olvidarte es un Arte en cuanto a lo lírico y lo visual? ¿Cómo ves esa relación?

Olvidarte es un arte se compone de distintas historias mezcladas, cada estrofa casi representa una persona en específico.  Incluso hay palabras que hacen el guiño a escenas realmente vividas. Cómo la micro, donde una vez escribí cosas de amor en los vidrios empañados, en invierno, por Av Santa Rosa. O los libros, de un amor bien ingrato que me regaló un libro y después hizo Ghosting. Y esa parte que canta la Mari, la carretera, es por un viaje que hice de 24 kilómetros en bicicleta en él desierto, donde corrí abajo cantando, llorando y gritando, reencontrándome con mi ser. Todos esos momentos como recuerdos evocativos se mezclan en mi mente, y esa es la manera visual que encontré para metaforizarlos, las nubes, el desierto, la carretera y las cartas. Todos símbolos de los mismos viajes que hice para recordar, olvidar y perdonar.

Arrivederci como Ep viene el próximo año y también va de la mano de Mariana, ¿Nos puedes adelantar un poco de este trabajo?

Quiero estrenar en el primer semestre. Estamos terminando ya las dos últimas canciones y en diciembre estreno la próxima que se llama Gato Jefe. Todo el trabajo con la Mari ha sido muy creativo e intenso. Las dos somos detallistas a nuestra manera. Ella siempre aporta una visión muy integral en todo lo que hace y yo soy muy perfeccionista y a todo me gusta darle un valor agregado. Dentro de él pulso que se ha dado entre las dos, se viene un Ep muy completo y mágico. Para bailar y para reflexionar, para sentir y sobre todo para hacerle un culto a la expresión artística, la que me ha devuelto a la vida, todos los días que recuerdo que soy Ágata Prisma.