Por estos días el concepto de fin del mundo ha sido más que recurrente, no sólo por el ya conocido COVID19, sino que, por las erupciones volcánicas, terremotos y los conflictos entre USA y China, han reavivado aquel concepto que reaparece cada cierto tiempo cada vez que el planeta se ve a punto de colapsar. Si bien al hablar de fin del mundo, es obvio que trae un sinfín de sentimientos e ideas negativas, pero también se puede tomar dicha expresión para hablar y transmitir ideas de cambios, reflexión y diversos sentimientos según los estados de ánimos de las personas. Precisamente es esto último lo que presenta la banda argentina Fin Del Mundo, quienes en plena pandemia han lanzado su EP homónimo por medio del sello trasandino Anomalía Ediciones.

Cuatro son las canciones que componen el material de la banda compuesta por Julieta Heredia (guitarra), Julieta Limia (batería), Lucía Masnatta (guitarra y voz) y Yanina Silva (bajo y coros). En cada track se desglosa una idea, un sentir o un concepto, todo bien subjetivo y reflexivo por medio de su sonido que resulta ser una mezcla de aquel indie argentino como el de Las Ligas Menores, por ejemplo, fusionado con ritmos más post rockers e instrumentales, entregando de esta forma una banda sonora fija para estos días de encierro y cuarentena.

En cuanto a lo anterior, pese que el sonido de Fin Del Mundo se acopla dentro de lo que sería el género del post rock, este posee una intrepretación más limpia y clara, sin abusar del delay o reverb dándonos melodías que fácilmente entrar en nuestro organismo capturando nuestra atención y los sentimientos que cada uno de los tracks logra provocarnos. Por lo mismo, es casi imposible destacar una canción por sobre otra de este material, ya que todas ellas cumplen un rol dentro del EP ya sea de manera independiente o en conjunto.

Es así como “La Noche”, el track que abre el sendero hacia la música de la banda de Buenos Aires, es el encargado de introducirnos al camino, gracias a su sonido más acelerado, mientras que “Las Flores” y “Las Distancias” son canciones donde los rasgos indies y acelerados del primer tema son dejados de lado, para así dejar fluir todo el instrumentalismo reflexivo del post rock, invitándonos así un paseo cambiante, inquieto, pero al mismo tiempo introspectivo, todo esto para llegar hacia el final del sendero que construye este disco. “El Fin del Mundo” es precisamente el tema que marca el final del camino, el cual como buen final logra resumir y mezclar todos aquellos cambios que han aparecido en los temas anteriores. Un tema donde la aceleración se mezcla con el post rock, y la calma reflexiva de este se mezcla con las voces emocionales cantadas en grupo, las que nos llevan a aquel sentimiento del fin del mundo que nos habla de reconstrucción y cambios parabienes.

En relación a las letras estas parecen pequeños trozos de poemas sueltos, partiendo por “La Noche”, en donde precisamente recitan los versos de “26. Un dibujo de Klee”, poema perteneciente a Alejandra Pizarnik. En tanto para el resto de los temas, la lírica se siente construida en base a dicho poema de Pizarnik, en donde la reflexión e instrospección de su música es materializada en palabras y versos, como estos que aparecen cerca del final de “Las Flores”; “Las luces se olvidaron // quien un día fui. / /Espero con el tiempo // vuelvan hacia mí”. O bien estos que dicen: “Cansada de estar viajando, quiero descansar. // Qué rápido se va todo de mis manos. // Voy a dejar de pensar qué sos, dejar de lado. // Porque al final no sé si me hago daño.”, los primeros al ser cantados en el track 3, “Las Distancias”.

Si bien la pandemia, el encierro y la cuarentena ha sido un golpe bajo para todos, pero también es un momento tan histórico que será difícil olvidar aquellos proyectos que nacieron en dicho contexto, más aún cuando son un material tan introspectivo y personal que entregan bandas como Fin Del Mundo desde el otro lado de la cordillera.