Este martes 2 de julio fue el lanzamiento de “Luz Devora” el más reciente disco de la banda de post hardcore mexicano: Joliette, un arsenal de 12 pistas donde la banda sale a relucir toda su potencia sonora y a la vez, aquella lírica que muchas veces parecen poemas cargados de catarsis emocional.

El viaje que significa este disco en cuanto a lo musical es tanto o más puro y emocional que las propias letras que Joliette plasma en este álbum, pero aquello es un tema totalmente aparte.

Primeramente, quisiera compartir mi opinión acerca de los sonidos que la banda musicaliza dichas letras, ya que “Luz Devora”, se podría separar en dos partes: Una más ligada a lo que es el hardcore, y una sutil segunda parte que guarda más relación con el post rock y la extensión instrumental que aquello representa.

En relación a la primera parte -el lado más hardcore del disco-, este sin duda es prácticamente una bomba que penetra tu cabeza, repitiendo una idea o un grito que cala hondo en ti, mediante a la repetición incesante de sonidos e ideas que si bien, parecen fuertes y llenos de rabia, estos son más gritos de pena, impotencia o un sentimiento de desahogo producido por parte de Joliette, quien no es mezquino en cuanto a hardcore se refiere, casi como una explosión, la banda expulsa su potencia sin ningún acto de descatimar algún acorde, algún redoble o sonido en general.

Dentro de aquel panorama entran temas como: Cecapsis, Vacío, Muletilla Japonesa, El Alphabiotista, Lázaro y Pudre Infante. En estos seis temas, Joliette hace estallar todo, pero por medio de distintos sentimientos y emociones, es así como: “Cecapsis”, “Vacio” o “Lázaro”, nos hace entrar en un estado de euforia que está más relacionada a la de sacarnos de encima -o de adentro- alguna angustia o peso emocional que nos hemos estado guardando, por lo mismo el sentimiento que generan dichos temas es más personal, así como también, lo es la reacción que estos producen, la cual se sentirá diferente y calará de forma distinta en cada persona que los oiga.  En cambio temas como “Pudre Infante” o “Muletilla Japonesa” son lisa y llanamente, canciones para hacerlo explotar todo, ya que el ritmo de ambas tiene una concepción que va por el lado de la rabia o el descontento, sin matices musicales que inviten a quien los escuche a sobre analizarlos tanto, simplemente son una explosión musical más generalizada que personal.


En la otra vereda, está la exploratoria musical y el sonido cargado de matices post hardcore e instrumentales. Aquí es donde tenemos los otros seis temas que componen “Luz Devora”: Júpiter Jovial, Strathos, Las Gorras Mayúsculas, Futuras Campanas, Señor Mora y Defenestra.

La diferencia de esta parte con la anterior, donde podíamos encontrar melodías que se sentían unas más personales que otras, es que en esta segunda parte, no existen dichas diferencias, dado que los matices musicales logran que cada tema se sienta distinto, aunque claro, la carga emocional o la rabia son sentimientos latentes en cada una de las composiciones, pero lo que cambia es cómo se lleva a cabo la construcción de dichos sentimientos para cada uno de estas canciones. Por ejemplo, hay canciones que se construyen en base a melodías más ligeras y que en el camino van tomando el empuje y la fuerza necesaria para así ir armando un verdadero viaje cargado de intensidad, pero también de rabia e ira, como es el caso de “Futuras Campanas”, o en el caso contrario, como “Júpiter Jovial”, en donde todo parte desde la fuerza colectiva que Joliette tiene como banda, y con el transcurso de los minutos se siente como el tema se va desarmando en cuanto a intensidad, pero sin ir perdiendo la fuerza emocional que los caracteriza.

Sin embargo, en canciones como Señor Mora, Las Gorras Mayúsculas y Defenestra, los instrumentos van teniendo esa mezcla precisa entre lo que es lo experimental y jugado del post rock, combinada con la emocionalidad, la potencia y la distorsión del hardcore, logrando así melodías no sólo destructivas, sino que a la vez reflexivas, pero con ritmos más dinámicos y menos monótonas, asimismo, una especie de jam caótico y catártico, en donde las emociones transmitidas dejan de ser tan explosivas y estas pasan a un plano más reflexivo, pero sin dejar de lado la carga emocional de éstas.

En cuanto a la lírica que plasma Joliette en este disco, se centra mucho en la emocionalidad y el sufrimiento que podemos tener nosotros mismos hacia nuestra forma de ser, sentir o percibir ciertas situaciones, las cuales están ligadas de forma directa con algún sentimiento de soledad, abandono, rechazo, o el hecho de no sentirnos capaces de poder resolver todo lo que nos tiene en un constante estado de negatividad absoluta, todas ellas se retratan de forma muy viva en cada una de estas letras, lo que hace que al momento de querer cantarlas éstas tomen la fuerza necesaria para convertirse, quizás no en himnos, pero si para sentirnos representados con las palabras, situaciones y sentimientos que narran cada una de estas 12 canciones.

Es extraño como la fusión de ciertos sonidos hacen que la música agarre distintos niveles de percepción, más extraño aún, cuando esa música no es netamente post rock, math, rock experimental, ni nada cercano a los estilos que te permiten experimentar diferentes sensaciones atmosféricas, sino que dichos sonidos están más cercanos al hardcore, al doble pedal, a las guitarras cargadas de distorsión, a las voces sobre cargadas de gritos y sentimientos, por lo mismo, el trabajo que logra Joliette en “Luz Devora, hace poder apreciar la música hardcore, -o post hardcore en este caso-, de forma distinta, logrando analizar y sentir no sólo los sonidos de las canciones, sino las palabras, las letras y los sentimientos que rodean cada uno de los temas que componen este álbum.

Escucha Luz Devora: