Ambas bandas fueron protagonistas de un nuevo movimiento en la escena musical en New York a inicios de los 2000, convirtiéndose en el soundtrack de la vida de muchos, tan distintos como similares, sus álbumes debut “Turn on The Bright Lights” e“Is This It? tienen mucho que decir.

Escrito por: Joaquín Reyes – @joaco.bodoque

El solo sonido de un acorde puede ser suficiente para sacarnos la mejor sonrisa o darnos un golpe que nos hunde más en la tristeza de un pésimo día. Las letras que acompañan a los instrumentos también causan un impacto en el receptor, nos podemos sentir parte de la historia, compararla con nuestra vida y así conectar de manera más potente con lo que se escucha, sin importar si el vocalista está siendo directo con lo que quiere decir o si la magia de lo que quiere expresar se encuentra en lo abstracto que es todo el ambiente. Estas dos facetas de canciones y sus sonidos se pueden observar en distintas caras de una misma moneda, en este caso, por ejemplo, en bandas como “Interpol” y “The Strokes”, específicamente en los álbumes debuts de dichas bandas (“Turn on The Bright Lights” e“Is This It?) respectivamente.

The Strokes

Ambas bandas, junto con los geniales Yeah Yeah Yeah’s, fueron protagonistas de un nuevo movimiento en la escena musical en New York a inicios de los 2000, influenciados por la explosión del internet, la loca vida del adulto joven junto con las decepciones que podían sufrir estos en la gran ciudad y eventos trágicos que cambiaron fuertemente las perspectivas de cómo crear música y cómo el oyente las afrontaba. Los sonidos elegantes de las guitarras, las potentes líneas de bajo, la precisión de la batería y voces que en más de una ocasión parecían un grito de ayuda, eran características presentes en este movimiento que hacía recordar al post-punk de décadas pasadas, pero con mensajes renovados para una juventud renovada. Esta corriente seguiría exitosamente con bandas como LCD Soundsystem y Vampire Weekend, pero en este texto no quiero centrarme en la evolución del sonido neoyorquino, sino como las bandas que mencioné al principio con sus primeros álbumes nos hablaban de un mismo mensaje, pero a la vez nos hacían sentir tan distintos.

Interpol

¿Cómo dos álbumes que comparten tantas similitudes en estilo y mensaje pueden atacar nuestros sentimientos de forma distinta? En ambos debuts tenemos historias de quiebres y romances amorosos, sentimientos reprimidos y salud mental, pero curiosamente la sensación de energía que me deja “Take it or leave it” es muy distinta al escalofrío y lejanía que siento al terminar de escuchar el teclado en “Leif Erikson”. ¿Qué ocurre?

Comenzando con el primer tema del álbum de The Strokes, se nos introduce con la guitarra de Nick Valensi junto a Fabrizio Moretti en batería de manera casi inmediata, para rápidamente presentar la voz de un Julian Casablancas que nos cuenta el drama amoroso por el que está pasando; está intentando hablar con una chica, y nosotros podemos entender la situación en la que está metido por su forma directa y “al grano” de contar las cosas que presenta el tema. Por otro lado, Interpol nos pone en ambiente con un riff continuo, cuyos ecos nos hacen sentir en un lugar vacío y sombrío. Luego de varios segundos, cuando el suspenso se eleva y la sanidad se cuestiona, aparece de improviso el ruido de unos platillos y posteriormente el sonido de la batería completa de Sam Fogarino junto a un fuerte bajo, cortesía de Carlos D. El sonido ya está formado completamente, pero el ambiente sigue siendo misterioso y esto solamente es potenciado con la voz de Paul Banks, que le dice a su amante que cuando más lo necesite, él estará para sorprenderla. Pocas palabras son cantadas en esta canción antes de que un bello outro marcado por la disipación de las guitarras tome un rol central. Las letras no son claras en contexto, pero se puede concluir lo que se quiere decir y cómo esto lo podemos relacionar a nuestras vivencias, aunque el mensaje a primeras sea abstracto uno puede darle cuerpo. Con The Strokes el mensaje ya queda claro y la relación con uno se forma de manera excelente (si es que lo hemos vivido o no), también en este caso la instrumentación se presenta claramente, mientras que Interpol nos posiciona en una zona de incertidumbre desde el momento cero.

Estas sensaciones se repiten a lo largo del álbum. La música de “Is This It” nos sube la energía de manera constante, mientras que Julián nos habla, y a veces grita , sobre sus relaciones pasadas, opiniones sobre la vida moderna, cómo dice lo correcto, pero actúa mal y sobre cosas que él nunca entenderá. Todo esto magistralmente acompañado por una banda que toca riffs y acordes directos y rápidos. Comprendemos de lo que nos quiere hablar el vocalista y lo podemos relacionar a nuestra vida como una forma de superar nuestros errores y seguir adelante, o apreciar el momento que se está viviendo. Todo lo que se quiere decir está y simplemente lo disfrutamos como un buen mensaje de algo que fue en nosotros o que sigue presente, pero que no nos va a molestar en lo que sigue de nuestra existencia. 

El “Turn on the bright lights”, por otra parte, nos cuenta historias lúgubres de muertes y sentimientos reprimidos que a Paul le cuesta expresar de forma clara y esto se acompaña de sombríos acordes por parte de Daniel Kessler y un bajo que potencia ya sea el dolor o la sensación satisfactoria de confusión que nos pueden dejar los alargados finales de los temas más clásicos de este disco. Estas historias de poca claridad podemos tomarlas de distintas formas, asemejarlas a nuestros dolores pasados más frágiles y tomar conclusiones desde ahí. Stella tal vez no era una persona, quizás era una relación. Sensaciones de confusión y tal vez miedo se pueden sentir en diferentes niveles a través del álbum, posiblemente el mejor ejemplo a mencionar sería el quiebre instrumental de “The New”: un caos que puede asemejarse al quiebre personal, la falla en tomar decisiones, lo nublado del futuro o sencillamente no saber que hacer.

A fin de cuentas, tanto Interpol como The Strokes presentan en sus debut formas distintas de tomar situaciones que ocurren en la vida, quizás se pueden analizar como una evolución en el pensamiento personal sobre algún tema o simplemente tener perspectivas distintas desde un principio sobre cómo afrontar algún drama. ¿Tú como actúas? ¿Relatas despreocupadamente lo que pasó y sigues viviendo lleno de energía? Tal vez no todo está claro y los eventos que ocurrieron han causado heridas que todavía no cierran, donde todo es frágil y melancólico o tal vez…en un principio fue así para luego por fin poder ver ese pasado con un poco más de tranquilidad y claridad, tal vez como se le escuchaba a Julián en el 2001, o quizá, simplemente para decir ¿Esto es todo?.