La noche, trae consigo una mística sin igual. Es tan rutinaria la oscuridad, que cae lentamente, al son de una canción. En mi caso, una de piano, saliendo de la estación de metro. Los pasos, los escalones, las nubes y la voz de Thom Yorke, como si cantara Dawn Chorus tras de mí. Momentos únicos, que no recordamos en los próximos días, solo la sensación, aquella que se guarda en canciones que marcan nuestra vida y nuestro día.

Mientras la capa de oscuridad cubre la ciudad, algunos se pierden en sus pensamientos, viven de nostalgia en canciones que definen la existencia misma. Hace algunas noches hablaba con alguien, sobre lo que es salir de la rutina musical, acerca de algo que simplemente te hace mal, te lleva a la tristeza ¿No es por eso qué estamos en medio de estas palabras? Intentando liberar un sentimiento, efímero, pero que se siente como una eternidad. Respirando lento. Llegábamos a la conclusión, de lo importante que era escapar de nosotros mismos, pero aún más importante que eso, llevarnos a otro lugar. Sea cuál sea el estilo.

La vida musical, continúa saltando de una realidad a otra, tal vez es nuestra mejor forma –metafóricamente– de saltar entre universos paralelos. Sentir excitación, desahogo, felicidad o emociones tan profundas como la melancolía. Todo desde una butaca, donde ves la obra de tu vida.

Aquellos acordes, como si fueran una especie de fuerza que manejan un péndulo, nos hace parar el tiempo, retiene los latidos, y la percepción dice que todo va más lento a nuestro alrededor. Personalmente, suelo caer en un limbo dónde me veo en una encrucijada de sentimientos que no logro distinguir, cuando escucho Interpol, Low Roar, Radiohead, Enchantedde The Platters, me imagino frente a mí una escena de Breaking Bad.

Las series, las películas, todo aquello se completa con la música, con canciones que nos hacen sentir en la escena, cuando nos bajamos del microbús, y nos imaginamos en aquellos minutos que dura la canción, que somos los directores, haciendo nuestro videoclip. La vida, la imaginación, los recuerdos y las emociones, todo avanzando junto, movidos por una canción de amor, tristeza, sexo, mensajes entre líneas y así, lo que invada nuestro sentido de seres razonables.

La vida termina por hoy, marcada por otra pista. Es poético, recorrer en aleatorio todas tus canciones, viajar por tus recuerdos, avanzar con ellos, es poético detener las canciones y buscar algo totalmente diferente, es poético compartir aquellas canciones y es poético pausar y escuchar el silencio.

¿Qué canción hace ir más lenta tu vida?

«Tus sueños corren entre sueños, en un vuelo continuo»

The Platters, Enchanted.