En el marco del ciclo por los 26 años de Blondie, la icónica discoteque albergó uno de los shows más esperados por el público local en lo que va del año. Los rusos de Motorama volvieron a Chile con su último álbum, Many Nights bajo el brazo.

La agrupación liderada por Vladislav Parshin se reencontró con la afición local, que como quinceañeros, corearon cada una de las canciones, incluso las de su trabajo más reciente. Es que la atmósfera de Many Nights (2018) es tan distinta a la de clásicos como Alps (2010) o Calendar (2012), sin embargo, no da lugar a equivocarse, Motorama es Motorama, y eso lo sabemos todos. Es como reencontrarte con tu viejo amigo de la media en el mismo lugar de siempre, ¿hay un mejor ambiente que el de la Blondie para volver a escuchar una banda de tu juventud? Lo más probable es que no, sólo esta disco puede entregar esa sensación de volver a la época del MSN.

En un show que tuvo tantas pinceladas de material nuevo, los rusos supieron no descuidar los clásicos, sobre todo los de ese aclamado primer disco, ese que a más de uno ha hecho bailar llorando. Y vaya que bailamos. Los acordes de Parshin retumbaban en las paredes de la Blondie, mientras la marea humana se movía de lado a lado, llevando consigo incluso a algunos valientes que se atrevieron a surfear sobre el público para luego encallar en el suelo de la pista de baile.

Todos tenemos un poquito de post-punk en el alma, es lo que nos une. Este sentimiento se exacerba cuando estamos en la Blondie, cuna de escenas, nave nodriza de góticos, visuals y emos. No creo que hubiera otra banda que representara tan bien el espíritu de este club: nostálgica, siempre adolescente y, sobre todo, dark.

Revisa la galería de imágenes del show / Fotografías por Catalina Urrutia