Después del último lanzamiento de su álbum de estudio “Shields” en el año 2012, Grizzly Bear tomó un receso como banda, pero no así como solistas. Durante este receso cada miembro se dedicó a sus propios proyectos musicales, haciendo y deshaciendo en el camino, era lógico que se prolongaría la creación de un nuevo álbum.

Durante su ausencia, Grizzly Bear atravesó por un proceso de maduración, lo que trajo consigo incluso un cambio de sello (Warp – RCA). Esta madurez queda completamente evidenciada en su más reciente trabajo, “Painted Ruins”, donde la labor de cada uno de los miembros es mucho más homogénea, este álbum destaca el resurgimiento después de 5 años de ausencia. Y donde los miembros se encuentran en perfecta sincronía y madurez artística. Así lo podemos notar en canciones como “Three Rings”, donde la voz de Ed Droste se desliza suavemente entre la potente percusión de baterista Chris Bear y el increíble y dominado riff de Daniel Rossen, también así el bajista Chris Taylor quien tuvo una participación más significativa en las composiciones, incluyendo sonidos más experimentales y toques “poperos” a los cuales le es imposible renunciar, como podemos escuchar en el solo de “Mourning Sound”, donde el bajo toma la delantera y conducción de la canción.

Grizzly Bear nos demostró que la confianza y la colaboración mutua sirvió como telón de fondo para la creación del reciente álbum. Las intensas y melancólicas voces de Ed y Daniel siguen presentes en este álbum, pero a diferencia de álbumes anteriores, “Painted Ruins” se expande de manera en que el talento de cada uno de los miembros florece insensatamente. Ed recientemente dio una entrevista a Pitchfork en donde dijo: “Hay un toque de sobrecarga sensorial en la instrumentación, y las melodías individuales no tienen sus ganchos en el cerebro. Para algunos, las composiciones de Grizzly Bear es parte de la diversión, una cadena interminable de decisiones inesperadas. Para otros, hará que la música agresivamente de buen gusto y bien producida pueda caer como una sonrisa que le dan a un compañero de trabajo de pasada”.

Si bien, este es posiblemente el álbum más revoltoso de la banda, con letras inquietas, lo convierte en el disco más divertido y enérgico en la historia de Grizzly Bear, como ejemplo “Mourning Sound” ciertamente impulsa el poder pop y llega tan cerca de él como el álbum, con sintetizadores y un ritmo constante. Si bien, no encontraremos singles brillantes como lo fueron “Two Weeks”, o “While you wait for the others”, retoma con acierto el folk vertiginoso y las clásicas armonías apasionantes y con gran euforia, por lo que el regreso de unas de las bandas más importantes y connotadas del indie rock, valió completamente la espera, y nos refleja los casi 15 años de carrera de la banda estadounidense, lo que nos deja más que satisfechos.

Puedes escuchar el disco completo desde aquí:
https://www.youtube.com/watch?v=GI1Mj5O5OjU