Nueve años tuvieron que pasar para volver a tener a Radiohead en Chile, nueve años en que han pasado muchas cosas, la banda avanzó (giras, lanzamientos, videos), creció y nosotros envejecimos un poco, pero el día de ayer los británicos nos demostraron que estamos intactos, que somos los mismos de siempre y que sus canciones nos hacen sentir de la misma forma que hace 5, 8 o 10 años atrás, no, para eso no pasa el tiempo.

Eran las 9 de la noche, hora programa para que Radiohead pisara el escenario del Festival SUE dispuesto en el Estadio Nacional. La impaciencia comenzaba a crecer, la ansiedad dominaba el lugar y el cansancio de a poco se hacía notar. Antes en el mismo escenario se habían presentado los chilenos Follakzöid, el proyecto paralelo de Jonny Greenwood, Junun y Flying Lotus. Tras una espera de unos 40 minutos, las luces del estadio se apagaron y los británicos subieron al escenario.

Un juego de luces blancas llenó el escenario y comenzó a sonar el primer single de su último álbum «A Moon Shaped Pool» (2016), «Daydreaming». Los gritos emocionados del público acompañaron los primeros acordes de una de las canciones más tristes de la banda. La segunda canción elegida fue «Ful Stop» y el nacional explotó, como si hubiese tratado de la calma previa al huracán, un juego de luces impresionante llenó el escenario y las 50 mil personas que repletaban el recinto revivieron, se notaba la energía de un público ansioso que solo quería unirse a cada sonido emitido por los chicos de Oxford. «Airbag» y «Myxomatosis» continuaron el show, hasta el momento, impecable.

Podíamos ver a un Thom Yorke enérgico, alegre (sí, alegre) dueño del escenario, sin nada que demostrarle a nadie, un frontman haciendo de las suyas en el fin del mundo, el querido Jonny Greenwood quien ya habíamos visto en Junun , desborda el talento que lo caracteriza jugando con la melena que cubre su rostro, al otro extremo Ed O’Brien, siempre pulcro, perfecto casi como la espina dorsal de la banda, una pieza clave que se hacía notar a su modo bastante hermético, en la parte posterior Colin Greenwood y Phil Selway ambos en sincronía sin perder el ritmo pero en el escenario había un personaje más, Clive Deamer, Talentoso baterista quien ha colaborado con bandas como Portishead en esta oportunidad se presentaba como segundo percusionista dando en el clavo con esos pequeños detalles que adornan las canciones de los ingleses.

Continuó «Where I End And You Begin» y «All I Need» momento que Jonny se equivocó en el inicio generando una divertida situación que fue corregida por Thom, el público coreaba «¡Jonny!», ¿qué importaba?, Radiohead podría haber hecho lo que quisiera en el escenario, el público estaba en sus manos. «Pyramid Song», «Everything In Its Right Place» Y «Let Down» continuaron el show, la banda nos estaba llevando en una montaña rusa de emociones, mezclando canciones, pasando por los sonidos más experimentales y electrónicos conjugando con canciones más calmadas e introspectivas.

Cada termino de canción era seguida por cambios de instrumentos de una manera perfecta, el show estaba bien planeado, nada estaba al azar y nosotros éramos parte de esto. «Street Spirit», «Bloom» (en este caso Jonny en su versión de percusionista) y «Identikit», Thom con micrófono en mano se sentía como en casa, realmente se sentía muy bien, jugaba con el público, se reía de manera siniestra como si supiera que tenía a 50 mil personas a sus pies (y sí, lo sabía).

Continuó «Identikit«, parte de su último álbum y fue la canción que dio paso a «Weird Fishes/Arpeggi», una de las favoritas, y que en ese momento volvió a energizar e hizo saltar al público quien la celebró al igual que todas las canciones con gritos y aplausos. Al parecer comenzaba el momento de los clásicos, «The Numbers» dio el puente para «2 + 2 = 5» momento alto del concierto, una canción que muchos no esperaban escuchar en esta oportunidad, potente y rápida, nuevamente la cancha vibraba al ritmo, otra favorita llegaba a nuestros oídos, «Bodysnatchers» incluida en el álbum In Rainbows, es de esas canciones que se le han hecho poca justicia siendo más una predilecta por los más fanáticos, «Idioteque» dio punto final a la primera parte del concierto. Quienes abandonaron el escenario dejando un vacío en los miles de asistentes quienes corearon para tener de regreso nuevamente al quinteto.

Las luces iluminaron el lugar y Radiohaed le dio en el gusto a su público. Thom tomó la guitarra electroacústica y ya podíamos presagiar que no era cualquier canción, así comenzó «Fake Plastic Trees» una de las más reconocibles de álbum «The Bends», pero eso no era todo, continuaron con la canción que lleva el mismo nombre, «The Bends» hacía justicia en el Estadio Nacional y unía a coro en uno de sus clásicos más conocidos. «Feral» y «Lotus Flower» continuaron para dar paso a uno de los momentos más memorables de la noche, luego de una pausa Thom comenzó los primeros acordes de «Exit Music (For A Film)» el silencio se tomó el nacional se escuchó en coro el «Uhhh» y es que a todos nos ha dolido y hemos recurrido a ella en nuestros momentos más tristes, Exit Music se tomó el corazón de todos quienes asistían al recinto deportivo de Ñuñoa. «Reckoner» cerró la segunda parte del show.

Como era de esperar nadie quería que los ingleses abandonaran el escenario, el ambiente se sentía como si solo hubiesen tocado un par de canciones, aún quedaban muchas en el tintero. Pero Radiohead volvió y cerró la noche con broche de oro, tres grandes clásicos fueron coreados. «Nude«, «Paranoid Android» y «Karma Police«, quizás las dos últimas parte de las más esperadas de la noche. La energía se hizo notar hasta el último momento.

«Karma Police» culminó con concierto perfecto, al terminar, la banda se despidió por última vez cada uno en su modo, Thom hizo referencias a cada sector del estadio y el último en abandonar fue O´brian quien con una alegre sonrisa levantaba su mano mientras lo perdíamos entre bambalinas. Aparte de los aplausos y gritos esperando que británicos volvieran, una vez más se escuchó al Estadio Nacional corear a capela la última estrofa de «Karma Police», «For a minute there I lost myself, I lost myself» se escuchó por varios minutos, pero el regreso del quinteto no sucedió.

Sin dudas la noche del 11 de abril será inolvidable. Radiohead nos regaló un show increíble de primera categoría, belleza por donde se le mire, tanto en el desplante técnico, como la interpretación de esas canciones que han llenado la vida de muchos de nosotros. Aunque si faltaron muchas canciones que escuchar, el show de más de horas cumplió con todas las expectativas. Solo cabe esperar la siguiente oportunidad para tenerlos de regreso, porque ayer quedó demostrado que una vez luego de 9 años fue muy poco.

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Créditos a DG Medios y Jaime Valenzuela
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