¿Qué podría suceder en el verano de 1985 en Hawkins, Indiana?

Apenas este jueves se estrenó la tercera temporada de uno de los grandes fenómenos de Netflix que logró alcanzar audiencias y éxito global desde el inicio de su producción de series y películas originales. Mientras que en las temporadas anteriores tenemos entre la introducción del “Upside Down” y su unión a nuestro mundo, lo que habita en él hasta su propósito máximo y las formas de lograrlo, en esta temporada todo aquello se vuelve más grande y oscuro.

Este 2019, fue un 4 de Julio distinto e impactante para los estadounidenses; no solo celebraron el día de la Independencia de su país ocurrido hace 243 años, sino que también ocho nuevos episodios de uno de los shows con el que Netflix se ha ido posicionando como una de las mejores plataformas digitales de filmes de nuestra generación dejó a muchos espectadores dentro de sus casas con lo necesario para estar preparados para la maratón de aproximadamente 8 horas que la temporada ameritaba.

¿Pero lo valió?

Manteniendo su esencia de los 80’, soplos de películas, aspiración a facetas spilberianas y ficción original y atrayente, la temporada arranca ubicándonos el 28 de Junio de 1984 junto a un grupo de científicos rusos manejando una gran máquina que propaga una cantidad de energía más que suficiente para nada más y nada menos que… reabrir viejas cicatrices de Hawkins, dando a entender que el peligro está de vuelta una vez más y va a significar no más que otra odisea para quienes estén en su camino.

Un año más tarde, sin olvidar que los problemas volverán a instalarse más pronto de lo esperado, se nos expone un progreso en la vida de los personajes ya establecidos en la normalidad luego del acecho del monstruo el invierno anterior, especialmente de Eleven, Mike, Lucas, Will, Dustin y Max, que “ya no son niños” y están en tierra firme hacia la madurez, donde terminan de moldear su carácter y también reforzar sus relaciones más cercanas. Básicamente todo esto ocurre en los primeros dos capítulos y seguimos más de cerca la rutina de la chica con poderes, mostrando su evolución en cuanto a su relación con Mike y el jefe de la policía local y padre adoptivo, Chief Hopper. Por lo que antes de entrar de lleno en la dinámica de siempre, los hermanos Duffer nos entregan esta información con respecto a la formación de estos nuevos vínculos entre personajes que más que aportar a la trama principal, los preparan para lo que les espera al final, uno que realmente es desemejante a lo que hemos recibido antes, y eso será acompañado de asuntos como la entrada al mundo laboral de Jonathan Byers y Nancy Wheeler siendo que esta última tiene que lidiar con las actitudes machistas ante su presencia, así como la sororidad en la fresca relación entre Eleven y Max, siendo que esta última la anima a encontrar su identidad y valerse por ella misma en su adaptación a una vida normal fuera del encierro y donde los hombres a su alrededor que quieren protegerla limitan su completo desarrollo personal.

Debido a toda esta presentación parece un poco lenta al principio, pero no. Al tiempo en que se presentan estos avances en el entorno de la vida de cada uno de los personajes y la introducción de otros relevantes, el terror sigilosamente se asienta en el pueblo de nuevo, esta vez más fuerte y abarcando más huéspedes del “Mind Flayer”. Por esto mismo se siente que avanza muy rápido y llega a hacerse corta, ya que en cada episodio el monstruo está más cerca de esta vez destruir definitivamente todo y también derrotar a la adolescente que le cerró el paso a nuestro mundo en el final de la temporada pasada.

Recordemos que en este lapso de tiempo que transcurre la temporada ocurre en contexto de Guerra Fría, donde existe esta tensión implícita y aún así latente entre estadounidenses y soviéticos, con lo que los directores y productores ejecutivos de la serie hicieron bien en ubicarnos y fusionar la problemática global de la época con el avance de la trama para mantenernos colgados durante los siguientes episodios, con un nuevo obstáculo como lo son los científicos y soldados rusos.

Lo que también hace destacar y que se convierte en un punto de encuentro crucial es la llegada de un nuevo centro comercial que además de cambiar la rutina de prácticamente toda la población de Hawkins, llevando algunos negocios directo a su extinción, será el que esconde uno de los secretos más importantes en esta temporada a cargo del equipo ruso, desencadenante del conflicto que nos guía a una masiva batalla final pero épica nunca antes vista en la serie. Y esto me obliga mencionar a Billy Hargrove, rol a cargo de Dacre Montgomery, quien fue incorporado al programa la temporada pasada y que en esta se convierte en una pieza antagónica fundamental, causando una montaña rusa de intensas emociones desde el primero hasta el último capítulo, teniendo que estar pendiente de él cada vez que aparece en pantalla y mirar cada movimiento que realice.

Las actuaciones de todos los actores estuvieron impecables, donde cada uno tuvo la posibilidad de mostrar el desenvolvimiento que a los personajes le correspondía de acuerdo a un recorrido suficiente que los avala, llevando el ritmo de manera natural y coherente con la línea histórica, por lo que estas fueron mejores que en las dos entregas anteriores, destacando las interpretaciones de Sadie Sink (Max Mayfield), Natalia Dyer (Nancy Wheeler) y David Harbour (Jim Hopper). Pero decir que las actuaciones de Millie Bobby Brown y Montgomery son plausibles es poco, porque además de la notoria mejora en la ambientación y un soundtrack en concordancia con la narrativa por parte de producción, esta temporada no hubiera sido lo grande que fue sin la correcta performance que estos dos protagonizaron hasta último momento.

Porque el último capítulo, aunque extenso y probablemente alargado demás, dado el final definitivo que dejó (donde una sola escena que quizá tenía como fin de aligerar la tensión del espectador fue mal gestionada y consiguió que mi ansiedad aumentara y crear confusión en las emociones que la misma serie me estaba provocando ya encaminada al desenlace), fue alucinante y escalofriante, el mejor que pudo tener la producción para haber así terminado apropiadamente la serie con la misma contundencia con la que comenzó y no ser como esas que arrastran el drama hasta que no quede más que saborear. Eso deja una sensación agridulce al terminar de verlo todo a diferencia del término de la temporada anterior, donde recuerdo que necesitaba saber explicar las dudas inherentes en torno al desconocido mundo que no acababa con su acechamiento al nuestro y estaba listo para contraatacar una vez más con un golpe tajante, como fue que se estaba resolviendo la serie muy bien; esta vez acabó con una disolución de muchas cosas que nos mostraron al principio y aún así con interrogantes que resolver, donde la solución no se ve tan cerca de un cierre ya necesario a toda esta historia.

Antes de la escena post-créditos ya veía, aproximaba en esa salida y resolución del hilo a una Joyce Byers finalizando con algo así como: “Justo aquí, aquí ocurrieron cosas extrañas y aún así pudimos sobrevivir a ellas, juntos.”

Con ciertos puntos inconclusos y los más importantes como: el origen de los poderes de “011”, la explicación del experimento con niños y donde están el resto de ellos, cuestionando si un capítulo entero a ella y su pasado iba a servir de algo ahora al desorientar la línea histórica que llevaba la serie la temporada dos, y por último la verdad sobre el inframundo y el destino que le espera a la humanidad en la batalla definitiva.

Ahora esto que viene arrastrado de la primera temporada se agregan en esta nueva que pasará con los nuevos planes que tienen entre manos con lo que conocen del Upside Down los nuevos enemigos de Rusia, los poderes de El y el nuevo esquema de vida que pasan a tener los personajes.

Es realmente más oscura, más grande, más agresiva y más triste, causa más impacto. Muy contundente, en cuanto a duración e historia donde a mi parecer estaba todo listo para ir hacia adelante y resolver la trama principal y derivadas, incluso con la aparición de más personajes en los que todos de algunas forma terminan envueltos en el desastre, cada uno dando la forma final que daba rumbo a la resolución de toda la historia de Stranger Things.

¿Valió la pena el maratón? Fluyó rápidamente sin darme cuenta como llegué al remolino de emociones que viví con esta intrigante historia. Quizá nada más queda como audiencia asentir nuestras cabezas para que la producción nos pueda entregar la cuarta temporada que claramente desea concebir, donde posterior a tanto impacto, la verdadera satisfacción se logrará seguido de suplicar las respuestas que la verdad resguarda.

Porque además, “Never Ending Story” nunca me pareció tan cómica y “Heroes” tan nostálgica.