La novena versión del Festival del Sello Quemasucabeza llenó las dependendencias del recinto, sorprendió con las bandas y dejó a todos felices.

Por Camila Sierra – Imágenes por Pablo Benitez

El sábado recién pasado se realizó la 9° versión de Festival Neutral, del sello Quemasucabeza, por segunda vez en Matucana 100. El evento, que para algunos se ha convertido en la principal vitrina de la música indie nacional, hace un recorrido por diferentes géneros como electrónica, pop, trap y música experimental.

Con presentaciones alternadas entre el teatro principal y la explanada, la jornada partió puntual a las 16:00 hrs con el ensamble de música experimental Colectivo No, para continuar de forma casi simultánea con ECSDLQHP. A las 17:30 hrs partía Kinética, banda liderada por Emilia Araya, hija del Pájaro del mismo apellido, ganadora del mejor artista de música electrónica en los premiso Pulsar de este año. 

De vuelta en la explanada y Congelador le paró los pelos a más de alguno. “Me sorprendió” se escuchaba entre los asistentes, el sonido envolvente y pegado de la banda de Sebastián Sampieri, lograban un sonido algo sucio pero perfectamente logrado, en el que el canto semi recitado junto con la batería -mitad electrónica y mitad tradicional- daba el ritmo a la electrónica experimental que tenía a gran parte de los asistentes perplejos.

Casi paralelamente y a un teatro principal repleto, suena Yaney. Liderada por ella misma la vocalista bautizó con su nombre a la banda. Y no es para menos, su nombrepropio es tan particular como la música que tocan. Un grupo de cabros jóvenes transmitiendo alegría y frescura con guiños pop, punkrockeros y experimentales, cerraban su show con un cóver de Nirvana, estallando el teatro en aplausos. Se notaban que estaban felices, y con razón. Están ad portas de lanzar su disco -1992- por lo que el buen recibimiento de canciones inéditas, junto con su felicidad, fue mayúsculo.

Se acercaban las siete de la tarde, aun no oscurecía y calorcito primaveral aun se hacía sentir. El frío no asomó su nariz incluso entrada la noche y Matucana 100 poco a poco se llenaba cada vez más de gente. Uniformados con camisas del mismo estilo, suena Fármacos en la explanada, mientras en el teatro principal toca Armisticio. Liderada por Matías Soto, la banda deslumbró al teatro (lleno) con sus sintetizadores, guitarras y letras poéticas, hasta se puso bailable al terminar su presentación que, como confesó, eran canciones que nunca había tocado en vivo. Tuvo suerte y estaban buenas, porque a muchos les gustó.

Había oscurecido y al parecer era el escenario perfecto para el trapero millenial esperado por muchos: Gianluca. El veinteañero san miguelino confesó que era su sueño tocar ahí, mientras él y sus acompañantes fumaban unas grandiosas bocanadas de marihuana, nada mas ni nada menos que en una pipa de agua. Tal cual. Gianluca se hecho el público al bolsillo con su estilo low fi y letras cotidianas con que la saciados se identifican. Hasta los treinteañeros se vieron deslumbrados por su honestidad y transparencia, aun no gustándoles el estilo que toca. Me incluyo.

Marcados por el internet y las redes sociales, la trova millenial de Diego Lorenzini repletó el teatro. Mientras tanto, Bronko Yote y su rap urbano lo daba todo en la explanada, provocando un efecto parecido al del exponente anterior: todos, o muchos de quienes estaban ahí, oscilaron el rap aun no siendo fanáticos de la banda. Y es que los ánimos estaban cada vez más efervescentes. Se acercaba la banda que todas estábamos esperando. Mientras tanto, Niña Tormenta tocó con su hermana e invitó a Chini Ayarza y Diego Lorenzini para que acompañaran algunos de sus temas, también a teatro lleno.

Se acercaban las 10 de la noche y estábamos cada vez mas nerviosos. O al menos yo. Los treinteañeros proto millenial, que crecimos con internet pero escaso, escuchando discos por myspace, prestándonos los pendrives y bajando música por arens, esperamos por años este momento. Taller Dejao fue sin duda una de nuestras bandas favoritas cuando teníamos cerca de veinte años. Casi quince años después, algunos seguimos tomando agüita de hierbas y sintiendo que existen los sol de oro. La explanada principal llena de amigos de Daniel Riveros y Javier Cruz, más todos esos veinteañeros -probablemente universitarios- que descubrieron la banda hace poco pero a quienes produce lo mismo que a los quienes disfrutamos la banda cuando tocaban en vivo a comienzos de los 2000. Se notaba que estaban contentos. Todas, todos. Javier tenía una sonrisa que se notaba aun estando al final del recinto, mientras que Gepe confesó abiertamente que estaba feliz de poder volver a tocar con su primera banda. La misma energía que el dúo ha manifestado que sentía en las tokatas de antaño se sintió en Neutral a explanada llena: algidez y energía joven que rebalsaba y podía ser percibida por todos. Igual que en esos años, tocaron al menos una canción que no está en el único disco editado que tienen –El brillo que tiene es lo humano que le queda– e invitaron a un músico amigo a acompañar un tema, Franz Mezko.

Cuarenta minutos de jolgorio que siguieron la tónica con los jóvenes Niños del Cerro. Pensaron que al tocar después del dúo de San Miguel no iba a quedarse nadie. Pues erraron. La explanada seguía repleta de jóvenes y no tanto (aunque cuando la pasamos bien, se es joven por siempre) saltando y bailando al ritmo de las canciones de su primer y segundo disco. Chini Ayarza se repitió el plato, pues también tocó más de un tema con el quinteto.

Se respiraba dicha en Matucana. Y no es para menos. Puras bandas buenas que lo dieron todo. Nos gusten o no sus estilos, es innegable que todas -o la gran mayoría- tienen un brillo que les hace tener adeptos, fans que vibran, lloran, ríen, bailas o gritan al escuchar sus canciones. Además, tanto el sonido de la explanada como del teatro estuvo impecable, por lo que nadie podría decir que se escuchó mal.

Mientras tanto y durante toda la tarde sonaron diferentes Dj Set en un espacio distinto al de la explanada y el teatro. Maifersoni, Felicia Morales, Fakuta, Yei Navarro y Pedro Piedra se hicieron cargo de hacer bailar a todos quienes se acercaban a los baños y a buscar algo de comida que ofrecían los food track instalados dentro del evento.

Una de los fulgores del festival, es que mezcla a artistas del sello Quemasucabeza y Armónica, haciendo de todo una gran escena en la que muchos tienen cabida.

Es cierto, algunos esperamos meses este día, y no nos defraudó. La novena versión de Festival Neutral no dejó con gusto a poco, sino todo lo contrario. Esperemos que el siguiente esté aun mejor y que la espera valga la pena y la alegría.

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