Es muy difícil mantenerse al tanto en un entorno que no para de fluctuar, y prueba de esto es The Body. La dupla conformada por Lee Buford y Chip King, ha logrado fraguar un sonido característico en la inestable superficie de la música experimental. Doom metal, death industrial, power electronics, su música podría caer en tantas categorías, pero, al fin y al cabo, creo que a todos nos suena como la musicalización del apocalipsis.

Para mantener su música fresca, los norteamericanos nunca han dejado de moverse. Para el 2004, cuando lanzaron su debut homónimo, eran una banda de doom metal con pesadas atmósferas de drone. Ahora, 15 años después, han logrado conquistar casi todos los terrenos de la música extrema, del sludge al noise, todo al ritmo de los desgarradores alaridos de King.

Un catálogo extenso puede ser sinónimo de un sonido cansino. Sin embargo, gracias a colaboraciones con otros grupos similares, se ha abierto un mundo (o un fin de éste) completamente nuevo. You, Whom I Have Always Hated (2015) junto a Thou, One Day You Will Ache Like I Ache (2016) y Ascending a Mountain of Heavy Light (2017) con Full of Hell, Mental Wounds Not Healing (2018) y Everything That Dies Someday Comes Back (2019) en colaboración con Uniform, y el EP grabado en conjunto a Whitehorse; son sólo algunas de las participaciones claves que han impulsado a The Body a ser una institución pionera en la evolución y transformación del sonido del doom metal actual.

The Body y Full of Hell en Middle East Upstairs, 2016. Foto: Reid Haithcock.

Mucho tecnicismo pero, ¿a qué suenan? Claro, los géneros dicen mucho y nada de una banda. Una referencia vaga que sirve para dar el primer paso a reconocer un sonido, pero que puede ser pieza fundamental para hablar de ellos. Decir que son una banda devastadora sería caer en la reiteración, pero su monolítica música habla sola: Chirreantes guitarras pesadas como concreto acompañadas de bramidos inhumanos, todo envuelto en una gruesa capa de distorsión y ruido.

La constante labor creativa nunca ha parecido ser un agobiante para ambos músicos, quienes nunca han dejado que las colaboraciones sean la base de sus composiciones. El LP de 2018, I Have Fought Against It, but I Can’t Any Longer., que cuenta con Lingua Ignota en las voces, no sólo los situó en un lugar importante en un género inexplorado para ellos, como lo es el death industrial, sino que también demostró la capacidad compositiva de la banda, al ser estructurado en base a samples curados por los mismos artistas, en lugar de una manera clásica de grabar.

The Body en KB18, Copenhague. Arvid Olsson.

El ser una banda de música extrema tampoco les ha significado un grillete artístico. En su material más reciente, Everything That Dies Someday Comes Back, la banda no teme en introducirse de lleno en otros géneros, utilizando estructuras comunes en el pop. Además, de utilizar la técnica del chopped & screwed, acuñada por DJ Screw, icono del gangsta rap sureño de los 90.

https://open.spotify.com/album/1g37MKEl3KjcZpvoqXKY8Q

Muy pocas bandas logran mantenerse vivas y vigentes luego de hacer lo que hacen ellos. 15 años son un periodo larguísimo de tiempo, y así como un rayo no cae dos veces en el mismo sitio, repetir la fórmula sería un error fatal, la condena es el olvido o la indiferencia. Mientras The Body no se duerma no nos dejará dormir a nosotros.