Antiguos mitos y relatos de marineros Ingleses, un inconcluso libro de Edgar Allan Poe, y elementos del mundo de H.P. Lovecraft, fueron la principal inspiración de los Hermanos Eggers para crear este filme. Un gran tributo al cine expresionista alemán del S.XIX, que en su inusual formato, a través de luces y sombras, podemos ser testigos de lo que la tranquilizante y a veces ensordecedora soledad es capaz.

El pasado mayo de 2019, se estrenó the Lighthouse, dirigida por Robert Eggers y protagonizada por Robert Pattinson junto a Willem Dafoe. Pese a ser lanzada a principios de año, en su restringida exhibición solo algunos cines contaron con la obra, nunca fue estrenada en Latinoamérica y en internet era muy difícil encontrarla sino hasta finales del año.

La película nos sumerge en el año 1890, con la historia de 2 marinos que nunca antes se habían visto y tienen que permanecer 4 semanas en una pequeña isla al norte de Escocia, desempeñando labores para mantener el
gran faro funcionando.

Thomas Wake es un navegante veterano, que ya ha estado anteriormente en la isla, aunque ha llegado acompañado, ha vuelto solo. En base a su experiencia es él quien está a cargo del faro y designa las tareas a su subordinado Ephraim Winslow, un joven trabajador que extrañamente terminó en la desértica roca, al parecer, escapando de su pasado.

En su solitaria condena, ambos deben convivir el uno con el otro y a la vez lidiar consigo mismo para no caer en la locura. El silencio se apodera de las primeras escenas, acompañado solamente del ensordecedor alarido del faro.

En un principio los personajes se muestran reacios a socializar, Winslow piensa que las semanas pasarán rápido y que será dinero fácil. Pero Thomas no le hará la tarea divertida, después de unos días de convivencia los conflictos emocionales y de poder aparecen, atrapados en la isla no tienen otra opción más que enfrentarse. Desde allí comienza un descenso sin fin hacia la psicosis, el deseo y al cuestionamiento de lo real.

El desarrollo de los personajes es gradual, y llevado a cabo de manera minuciosa. En el transcurso de los días vemos cómo evoluciona su cordura y empeora su convivencia, traducible a cualquier relación tóxica o caótica. La dominación y subordinación, las reglas y los cuestionamientos comienzan a corroer las barreras del respeto y los deberes.

En la misma línea, las actuaciones de Pattinson y Dafoe son extraordinarias, manejan un rango emocional enorme, desde la empatía, la tristeza y hasta el odio. No dejan de sorprendernos hasta el final del film y se extraña no ver una nominación a los premios Oscar para dichas representaciones.

Cada personaje desarrolla un momento culmine, ya que la película no tiene nada más que un faro y dos personas atascadas en la isla, por lo que toda la historia gira en torno al desarrollo emocional que presentan los marinos.

Dafoe desarrolla casi uno de los mejores trabajos en su carrera, con un monologo apabullante que aterroriza hasta al más incrédulo. Pattinson por su parte, rompiendo todo prejuicio nos deja completamente pasmados en una de las escenas finales, incluso sin emitir una sola palabra.

La ejecución de la película es brillante, visualmente dispone de tomas milimétricas y delicados movimientos de cámara que producen escenas significativas en cómo se expresa la película.

Su particular rodaje en un formato 4:3, nos asfixia como espectadores,
los pequeños espacios se tornan aún más pequeños, y podemos sentirnos
igual de atrapados en la isla que los personajes. Pese a estar rodada en
solo dos colores, no necesita más para hacernos sentir un sinfín de
emociones en las intensas escenas, así es como logra una estética muy
similar al cine del S.XIX.

Sin duda The Lighthouse, es una película que ha dejado muchísimo que
hablar y luego de verla, es imposible no teorizar acerca de su significado.
Ya no se producen piezas de este estilo, e injustamente carece de
participación en los premios de la academia, ya que su estética, ejecución
y concepto en el que nos encierra es realmente interesante.