Con un sonido bastante diferente y marcando una ruptura dentro de lo que ha sido su discografía hasta ahora, la banda oriunda de Minnesota, Tiny Moving Parts presenta su más reciente trabajo titulado “breathe”, donde en 31 minutos el trío de midwest emo nos presenta una nueva revisión tanto de su sonido como también de sus líricas.

Desde “This couch is long & full of friendship” de 2013 hasta “Swell” de 2018 el conjunto compuesto por Dylan Mattheisen (guitarra y voz) y los hermanos Matt y Billy Chevalier en bajo y batería respectivamente, han logrado armar un mapa sonoro en el que si bien la catarsis emocional y el sonido del emo y hardcore son predominantes, los cambios de ritmo, los tapping y las introducciones instrumentales extendidas le han otorgado un sitial particular dentro de lo que es el sonido emo en la actualidad. Si bien desde sus primeros EPs la banda nos acostumbró a dicha catarsis musical, ya sea por los sonidos y las líricas con una fuerte presencia hacia la pena, las alegrías, las amistades, las rupturas y la familia, es por ello que “breathe” se veía venir como una extensión más de lo mismo, pero aquello no fue tan así.

Todo parte con “The Midwest Sky” y “Light Bulb” dos canciones y contrapartes. Mientras que la primera es una carta de agradecimiento hacia aquella persona que nos hace sonreír como tontos y que nunca creíamos que íbamos a encontrar. La segunda en cambio es una carta de despedida, es una lucha interna con nosotros mismos sobre el que hacer cuando aquel amor que creiamos que si funcionaría se acaba, y nuevamente nos quedamos sin nada. Para ambos temas, la banda nos contagia un sonido totalmente dispar a lo que presentan sus letras. Por ejemplo para “The Midwest Sky”, se puede apreciar un sonido más emo, con gritos, cambios de ritmo y una intensidad de gritos totalmente contraria a lo expresado en su letra. Lo mismo sucede con “Light Bulb”, ya que pese a su dolorosa y pesimista narrativa, musicalmente la canción nos embriaga de regocijo y alegría usando sonidos un tanto más pop punk que midwest emo, lo cual resulta totalmente opuesto a lo que el tema en sí trata de expresar.

El disco continúa con “Medicine” y “Icicles (Morning Glow)” quizás los temas más fuertes de esta nueva placa de Tiny Moving Parts, pero claro, son temas con la misma ecuación de sus trabajos anteriores; canciones con cargas emocionales y catárticas bastante fuertes, ritmos melodiosos que nos evocan, rabia, pena y un desahogo enorme al momento de cantarlos, sentirlos y convertirlos en extensiones de nuestras propias emociones y sentimientos. Si bien ambos temas son fuertes tanto en conjunto como en solitarios, son una propia extensión del sonido clásico y característico de Tiny Moving Parts, por lo mismo ambas canciones se sienten como viejos conocidos, y aunque estas se escuchen por primera vez, la melodía logra capturarnos y ya al momento de que el coro se repita estamos listos para hacerla nuestra.

Ahora, para los temas siguientes: “Vertebrae”, “Polar Bear” y “Bloody Nose”, es donde se concreta de mejor forma este disco, dado que el sonido clásico de la banda, busca y agrega diferentes piezas que logran dar con un sonido nuevo, pero al mismo tiempo casi nostálgico, el uso de violines, pequeños sintetizadores e incluso un banjo para el final de “Vertebrae” por ejemplo, son una muestra de aquella búsqueda sonora que la banda llevó a cabo a la hora de plasmar en estas, sus nuevas composiciones.

Lo que vuelve un poco más maduro esta placa, quizás no es tanto por la música, sino por las letras, específicamente en esta triada de canciones, donde ya los temas de las penas adolescentes, las rupturas amorosas, la soledad o la amistad quedan de lado, y es aquí donde la banda explora temáticas como el suicidio, los rasgos depresivos e incluso el síndrome de abstinencias a drogas duras, esta última retratada en “Polar Bear”, en donde el primer verso reza: You wish the pillow ate your teeth // You wish you melted in the sheets // Reality is so sickening, but you have to deal with it // Sickening, and you have to move on as I do too // And everyone around you, everyone around you // Everyone

Si bien la letra es un territorio poco explorado por Tiny Moving Parts, la banda logra llevarlo aun así, aquella tierra de optimismo, superación y aquello de levantarse no importa cuantas veces caigamos, esto último, siendo una marca tanto dentro de su discografía, como de lo que el midwest emo significa.

Es precisamente aquel optimismo con el que la banda comienza a cerrar este, su quinto trabajo, al ritmo de temas como: “Soft Spot”, “I can’t Shake” y “Hallmark”, los cuales entregan aquella energía que caracterizó a Tiny Moving Parts en trabajos anteriores como lo es “Celebrate” (2016) y “Swell” (2018), donde la pena eterna del emo, es acompañada por la amistad, el compañerismo y la capacidad de poder enfrentar el dolor que retrata el midwest emo, lo cual se expresa dentro de la última canción del disco, Hallmarks, en el momento que esta dice: That can never fix your cancer // It’s the awful truth, but that’s how life goes // An envelope could never fix you // But it’s strange how I like to think so

Y así mismo, quizás las canciones de Tiny Moving Parts, nos hablen de salir adelante, de que está bien sentir pena, de que siempre habrá alguien que nos ayude a levantarnos, pero quizás aquello no nos sirva para levantarnos, ponernos de pie, abrir las cortinas y dejar que la luz del sol nos sane, pero aun así, gracias a la música, las letras y la catarsis emocional que logra hacer cada canción de la banda, de apoco nos de aquel impulso para movernos, aunque sea a pasos pequeños.

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